En el mostrador es una de las preguntas más frecuentes: «¿el genérico hace lo mismo?». La respuesta corta es que un genérico intercambiable autorizado contiene el mismo principio activo, en la misma dosis y forma farmacéutica que el medicamento de patente, y demostró ser equivalente ante la autoridad sanitaria. La respuesta larga tiene algunos matices que vale la pena conocer.
Cómo comparar dos cajas
- Nombre genérico: debe ser idéntico (por ejemplo, «paracetamol», «losartán»).
- Concentración: 500 mg no es lo mismo que 750 mg.
- Forma farmacéutica: tableta, cápsula, suspensión, gotas.
- Tipo de liberación: inmediata, prolongada o retardada no son intercambiables entre sí.
- Cantidad de piezas: compara el precio por tableta, no por caja.
Cuándo conviene no cambiar
Si tu receta indica «no sustituible», respeta la indicación. En medicamentos de margen estrecho —algunos anticonvulsivos, anticoagulantes o para la tiroides— tu médico puede preferir que no cambies de marca a mitad del tratamiento. Si tienes dudas, pregúntale.
¿Por qué el genérico cuesta menos?
Porque el laboratorio no invirtió en la investigación original ni en publicidad de marca. El ahorro puede ser importante en tratamientos de uso continuo, como los de presión arterial, colesterol o diabetes.

Pregunta por las opciones equivalentes de tu receta.
Patente y genéricosInformación general con fines educativos: no sustituye la consulta médica. Consulte a su médico. El uso de medicamentos es responsabilidad de quien los consume y de quien los recomienda. Los antibióticos se venden únicamente con receta médica, conforme a la regulación sanitaria vigente.




